La ausencia de actividad física semanal es uno de los mayores factores de riesgo de morbilidad y mortalidad prematura

Mikel Izquierdo, jefe de grupo del CIBERFES en la Universidad Pública de Navarra
martes, 4 de diciembre de 2018

El grupo del CIBERFES que lidera Mikel Izquierdo en la Universidad Pública de Navarra está integrado por especialistas en geriatría, en ejercicio físico y salud, y profesionales de la ingeniería y tratamiento de bioseñales. El principal foco de su actividad investigadora está centrado en el papel del ejercicio físico multicomponente en la prevención de la fragilidad y su utilidad en el mantenimiento de la función y calidad de vida en el ámbito de las residencias, unidades de agudos y en la comunidad. En esta entrevista, Mikel Izquierdo explica la investigación que desarrolla su grupo en este campo y los principales proyectos en los que trabajan.

-¿Cuáles son las líneas de investigación principales que centran el trabajo de su grupo?

-Las principales líneas de investigación giran en torno al ejercicio físico multicomponente y la prevención de fragilidad y riesgo de caídas; los programas de ejercicio físico en el ámbito hospitalario y domiciliario; el cribado de la fragilidad y el análisis de la función muscular mediante unidades inerciales; y la valoración de la calidad muscular en pacientes frágiles y oncogeriatría.

-¿Hasta qué punto la inactividad condiciona la fragilidad?

-A estas alturas, nadie duda de los efectos saludables del ejercicio físico, tanto a nivel preventivo, como a nivel coadyuvante de muchos tratamientos médicos. A nivel científico, se tiene claro que los efectos del ejercicio son similares a los que puedan producir los medicamentos, o incluso más, sin apenas efectos adversos en términos de beneficios en la reducción del riesgo de mortalidad y en la prevención secundaria de enfermedades cardiovasculares y diabetes.

Existe una verdadera “pandemia” de inactividad física, que actualmente es la cuarta causa de mortalidad en el mundo. Una de cada tres personas en el mundo no cumple las recomendaciones de la OMS en términos de actividad física, y lo realmente peligroso es que esta tendencia de inactividad comienza en las primeras etapas de la vida.

La ausencia de práctica de actividad física semanal es uno de los mayores factores de riesgo de morbilidad y mortalidad prematura. No cumplir las recomendaciones de salud pública en cuanto a la práctica de actividad física es responsable cada año de 5 millones de muertes en el mundo, y del 11% de gastos en salud, que se materializa en 120 billones por año.

-¿Está comprobado que la actividad física reduce el gasto sanitario?

-En España, un grupo de investigadores ha publicado recientemente un estudio que muestra una reducción significativa en el número de visitas a los centros de salud de las personas que participaron en un programa de ejercicio físico en relación al número de visitas de una población físicamente inactiva. Según otro de los estudios sobre el impacto económico de la práctica deportiva en el gasto sanitario, por un euro invertido de forma exclusiva en promoción deportiva se produce un ahorro de unos 50 euros en salud acumulados durante 15 años. Estos estudios observan un gran ahorro en el coste sanitario y en la prevención de nuevas enfermedades asociadas al sedentarismo.

Pero los beneficios no son sólo económicos. Sabemos que por cada minuto que inviertas en hacer deporte y estar activo te producirá un retorno de hasta 7 minutos más de vida; que el hecho de estar más o menos en forma y en tu peso puede suponer una expectativa de vida de al menos 7,2 años más; que media hora de ejercicio seis días a la semana, sin importar el tipo y la intensidad, reduce el riesgo de muerte por cualquier causa en un 40%, es decir, tanto como dejar de fumar; o que la práctica de ejercicio físico para el desarrollo de la fuerza muscular puede hacer que la capacidad funcional de una persona mayor de 70 años mejore hasta ser similar a la de una persona 20 años más joven.

-¿Existe un consenso sobre qué tipo de ejercicio físico debe prescribirse para prevenir la fragilidad?

-Para reducir la fragilidad hay que actuar sobre su principal factor de riesgo: la inactividad. La inactividad física es un elemento nuclear en el desarrollo de la fragilidad, puesto que es esencial en determinar el estado cardiovascular, la resistencia a la insulina y el deterioro musculo-esquelético (sarcopenia), al tiempo que contribuye al deterioro cognitivo y la depresión. Las intervenciones centradas en la actividad física han demostrado su eficacia en retrasar e, incluso, revertir la fragilidad y la discapacidad.

Los programas de ejercicio físico multicomponente, y particularmente el entrenamiento de la fuerza, constituyen las intervenciones más eficaces para retrasar la discapacidad y otros eventos adversos. Asimismo, han demostrado su utilidad en otros dominios frecuentemente asociados a este síndrome, como las caídas, el deterioro cognitivo y la depresión. Las mejorías de la capacidad funcional son más evidentes cuando la intervención afecta a más de un componente de la condición física (fuerza, resistencia y equilibrio) respecto a cuando se focaliza en un único componente.

Es conocido que los programas de fuerza se recomiendan para mejorar la función neuromuscular, y los de resistencia aérobica para mejorar de la capacidad cardiovascular, mientras que el entrenamiento del equilibrio produce mejorías en el mismo. Por lo tanto, es razonable pensar que diferentes estímulos aplicados en un mismo programa pueden desencadenar mayores ganancias funcionales que aplicados individualmente.

Para la obtención de estos objetivos, el diseño de un programa de ejercicio físico en el anciano frágil debe acompañarse necesariamente de recomendaciones sobre variables tales como la intensidad, potencia, volumen y frecuencia de entrenamiento ideales en esta población.

-En este sentido, usted coordinó el proyecto VIVIfrail, que investigó un programa de entrenamiento específico para la prevención de la fragilidad en mayores de 70 años, ¿en qué consistió este proyecto y qué resultados se han obtenido del mismo?

-El Proyecto VIVIfrail, financiado por la Unión Europea como parte de su programa Erasmus+ y que coordinó la Universidad Pública de Navarra (UPNA), tuvo una duración de dos años (2014-2016) y reunió a socios de cinco países europeos (Alemania, España, Francia, Italia y Reino Unido). Enmarcado en la Estrategia de Promoción de la Salud y Calidad de Vida en la Unión Europea, el objetivo del mismo era proporcionar los conocimientos necesarios para la prescripción de ejercicio físico en la prevención de la fragilidad y el riesgo de caídas en ancianos.

Este proyecto se centró en aumentar el desarrollo de estos conocimientos relacionados con la promoción de ejercicio en ancianos y la implementación de buenas prácticas, así como el desarrollo de materiales que puedan permitirnos prescribir ejercicio como una forma efectiva de mejorar la salud de los mayores en su medio ambiente, creando sinergias entre los campos del deporte, salud y sociales.

En el marco del mismo, se presentaron una serie de programas de ejercicios que permiten, dependiendo del nivel de capacidad funcional del anciano (limitación grave, limitación moderada y limitación leve), trabajar: la fuerza y la potencia, tanto de brazos como de piernas; el equilibrio y la marcha, con el fin de evitar las caídas; la flexibilidad; y la resistencia, mediante ejercicios de cardiovascular. Todos los ejercicios detallan el procedimiento, la pauta de inicio, frecuencia y progresión para poder realizar un correcto seguimiento de la pauta prescrita al paciente y mejorar su salud.

Además, dentro del programa se editaron diversos materiales gratuitos de divulgación: una guía educativa, una aplicación para dispositivos móviles, un libro electrónico y un curso on line, todos ellos dirigidos a profesionales sanitarios y del ámbito de la actividad física y el deporte. En concreto, el e-book ha sido dado a conocer ante la OMS dentro de la Estrategia de Promoción de la Salud y la Calidad de Vida que este organismo de las Naciones Unidas tiene en el mundo.

-Recientemente acaban de conceder a CIBERFES un proyecto europeo, DIABFRAIL-LATAM, que tiene como objetivo la implantación de un modelo de atención multimodal en ancianos frágiles y prefrágiles con diabetes, ¿cómo se concreta este proyecto y cuál es la participación del CIBERFES en el mismo?

-El programa VIVIfrail, que acabo de comentar, unió durante dos años de trabajo a cinco países europeos (Alemania, España, Francia, Italia y Reino Unido). Ahora, la propia UE, dentro de su programa de investigación e innovación Horizonte 2020, ha concedido cuatro millones de euros para implantarlo en cinco países de América.

En concreto, el programa, denominado ahora Diab-frail-Latam, busca implantar un programa de ejercicio físico (como el del VIVIfrail en Europa), además de intervenir en nutrición y optimizar fármacos para analizar su efecto en personas mayores frágiles y con diabetes tipo 2. Dicho programa se va a desarrollar en Argentina, Colombia, México y Perú, además de en Chile. Está coordinado por el CIBERFES, bajo la dirección de Leocadio Rodríguez Mañas, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe y director científico del CIBER de Fragilidad y Envejecimiento Saludable.

El programa ya se ha iniciado en Chile, con un curso de formación de monitores, celebrado en la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile, líder de la iniciativa en el país andino.