El CIBERFES no se centra en prolongar la supervivencia, sino en trabajar sobre los mecanismos que permiten mantener autónomas a las personas

CIBER | viernes, 2 de febrero de 2018

El envejecimiento de las poblaciones es un fenómeno común a las sociedades modernas. Una característica que implica transformaciones de todo orden: en lo social, lo económico, lo político o lo sanitario. Reducir el impacto que la discapacidad ejerce sobre la calidad de vida de esta población anciana es uno de los principales retos que han de afrontar las sociedades desarrolladas. Para abordar este desafío, nace el Centro de Investigación Biomédica en Red en su área de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), con la misión de desarrollar acciones de excelencia en el ámbito de la investigación que ayuden a comprender los mecanismos del envejecimiento y la fragilidad, impulsar la formación y aglutinar el conocimiento y talento investigador a nivel estatal, para ser el centro de investigación tractor y de referencia en este ámbito. Leocadio Rodríguez Mañas es su director científico.

-Ha asumido la responsabilidad de la dirección científica del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable en estos primeros compases de su trayectoria, ¿qué retos se marca como director científico de CIBERFES?

-Tres son los retos fundamentales. El primero, continuar la línea de trabajo que se inició en la Red Temática (RETICEF) de donde procede nuestro CIBER a fin de consolidar los programas fundamentales que allí se establecieron y la apuesta por un trabajo colaborativo, que en el campo del envejecimiento es básico. La segunda, convertir a CIBERFES en uno de los referentes, tanto para las administraciones públicas como para instituciones del ámbito privado, en el área del envejecimiento y la fragilidad en España. Hoy día existen múltiples grupos e instituciones que, sin dedicarse de manera específica al área de envejecimiento, están ocupando este lugar, con el riesgo de que los mensajes que se lancen sean no solo discordantes sino, en algunos casos, equivocados. Como en otros campos de saber el envejecimiento y sus características (incluyendo el deterioro funcional y la fragilidad) precisan de un abordaje profesional, no intuitivo ni derivado de aparentes analogías con otros campos. El riesgo es que, dado que se trata de un fenómeno transversal, profesionales de otros campos del saber sienten la tentación de erigirse en expertos en el tema en función de que algunos de sus temas de interés también se producen en personas mayores.  Yo pediría un poco más de respeto intelectual hacia los que nos dedicamos desde hace décadas al tema. Dicho esto, también nosotros hemos de seguir ganándonos el respeto de la comunidad científica.  En tercer lugar, CIBERFES tiene vocación de internacionalidad, favoreciendo la relación y difusión de la investigación española sobre el área fuera de sus fronteras. En este mismo sentido, queremos establecer relaciones con organismos internacionales tanto dentro de la Unión Europea como de otras partes del mundo.

-¿Cuáles son los principales desafíos que supone el envejecimiento de la población para una sociedad como la nuestra?

-Sin duda alguna, el envejecimiento es un desafío de primera magnitud. En cuanto que fenómeno transversal que afecta a casi todos los componentes de las sociedades modernas (sus modos de vida, su organización, los servicios a prestar, el modo de relacionarse, de viajar, de adquirir y transmitir bienes, etc.), uno siente la tentación de decir que el envejecimiento de nuestras sociedades es “el desafío”. Un desafío que, en la parte que nos toca (sus aspectos relacionados con la salud, entendida como conservación de la capacidad de autonomía), es de primera magnitud. Y así lo ha reconocido la propia Organización Mundial de la Salud. Desde las preguntas de investigación a contestar, a los objetivos terapéuticos en nuestros pacientes (más centrados en la función que en la enfermedad), al modo de plantear los ensayos clínicos, al uso de las tecnologías o a la reorganización de los Sistemas Sanitarios, el envejecimiento supone una transformación radical de nuestro marco teórico y, en consecuencia, deberá promover cambios profundos, no de matiz, sino esenciales, que afectan a las cosas que hay que hacer y al modo de hacerlas. Valga un ejemplo. Conforme envejecemos, las posibilidades de prolongar la supervivencia van siendo cada vez menores y la importancia de la calidad de vida va superando a la de la cantidad de vida. Pues bien, muchos de los estudios en envejecimiento siguen centrándose en la mortalidad y en la longevidad en lugar de hacerlo en los mecanismos del deterioro funcional y la forma de intervenir sobre ellos.

-¿Está la investigación en este campo al nivel que requiere el reto demográfico?

-Sin duda alguna, no. Siendo España uno de los países donde el fenómeno del envejecimiento y el deterioro funcional que le acompaña es más evidente (España está entre los países más longevos, pero también entre los que tienen mayores tasas de discapacidad entre la población anciana), es uno de los países donde menos recursos se ponen al servicio de la investigación en el campo. No existe una apuesta decidida, desacomplejada, por el área. Mientras que en países como Francia, Reino Unido, Holanda, Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania o China la investigación sobre el envejecimiento y la funcionalidad son auténticas prioridades que se reflejan en los presupuestos a ella destinados, lo que redunda en liderazgos en el área, España sigue sin decidirse a implicarse claramente en iniciativas similares.

-¿Cuál es la situación de la investigación en España en el campo del envejecimiento y qué ventajas puede aportar el hecho de contar con una estructura como el CIBERFES?

-En España se produce la paradoja de tener excelentes grupos de investigación en envejecimiento, capaces de conseguir financiación en Europa y Estados Unidos en concurrencia competitiva, establecer colaboraciones con los mejores grupos del mundo y liderar programas europeos, a la vez que la infraestructura y financiación con fondos nacionales es sonrojantemente escasa. Incluso comparándola con las que reciben otras áreas de conocimiento. Como bien decía Churchill, “la política son presupuestos; el resto es pura retórica”. Creo que debemos abandonar la retórica y pasar a la política científica seria y rigurosa en el campo del envejecimiento y la fragilidad. Ha llegado el momento de dejar de preocuparse del envejecimiento para ocuparse en serio de él. Y eso supone el desarrollo de Planes y Programas concretos bien dotados, que permitan impulsar la cantidad y calidad de la investigación hecha en nuestro país en el tema que nos ocupa y así ampliar nuestras propuestas internacionales y su liderazgo, contando con los ya existentes núcleos españoles de investigación de calidad en el área. Y en esta línea, siendo una excelente notica la creación de CIBERFES, lo es menos saber que CIBERFES es el área del CIBER que recibe una menor financiación en términos absolutos y relativos (por grupo), lo que dificulta enormemente el logro de sus objetivos. CIBERFES es una oportunidad que hay que cultivar y desarrollar. Pero a fecha de hoy no es mucho más que eso.

-¿Cuántos grupos de investigación componen esta nueva área temática del CIBER y cuál es su perfil?

-El CIBERFES está compuesto por 20 grupos de investigación que abarcan muchos de los campos del saber en el área de la fragilidad y el envejecimiento saludable. Desde la epidemiología a la ciencia básica, pasando por la investigación clínica, la investigación en nutrición o en actividad física. Los grupos están asentados en el Sistema Nacional de Salud y la Universidad, aunque también hay algunos grupos de otras OPIs como el CNIC y otros centros del propio Instituto de Salud Carlos III.

-¿Cuáles son los programas de investigación que articularán la actividad investigadora del CIBERFES y a qué responde este diseño?

-Siendo un área CIBER pequeña, nuestra idea ha sido centrarnos en pocas líneas, lo más inclusivas posible, en las que los grupos puedan establecer colaboraciones entre ellos de manera ágil. En aras de esta practicidad, hay dos programas que, de manera sencilla, responden a las dos preguntas básicas a contestar: ¿cómo se produce y manifiesta el deterioro funcional, y dentro de él, cómo se produce la fragilidad?, y ¿qué intervenciones preventivas o terapéuticas son de aplicación?

-¿Cómo abordará el CIBERFES el reto que supone la transferencia de conocimiento de los centros de investigación a la comunidad científica y asistencial?

-Ya he comentado previamente la distribución de los grupos, sus características y los centros donde trabajan, muchos de ellos ubicados en el Sistema Nacional de Salud. Hemos establecido colaboraciones con otras áreas del CIBER y con Sociedades Científicas  del campo, habiendo participado en reuniones conjuntas. Por supuesto, la promoción de la actividad científica y su mejor difusión es uno de los objetivos cruciales, que se incentivará, entre otras maneras, mediante un proceso de evaluación que soporte a los grupos que mejor logren estos objetivos. Por último, también hemos establecido relaciones con el Ministerio de Sanidad, algunas Consejerías y organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud que esperemos se traduzcan en acuerdos formales.

-El crecimiento de la población mayor implica la necesidad de nuevos productos y servicios para este colectivo, ¿cómo abordará el CIBERFES la transferencia de conocimiento al sector productivo y la relación con el mismo?

-Quizá las dos áreas en las que CIBERFES tiene ahora una mayor debilidad, y que debieran solventarse en los próximos años mediante la incorporación de grupos expertos en el campo, son el área de las tecnologías y el área de la economía de la salud. Si bien es cierto que varios de los grupos de CIBERFES ya están colaborando con grupos de investigación que trabajan en estos dos campos y que se han iniciado contactos con CIBER-BBN para establecer colaboraciones intraCIBER, ésta es una de las prioridades a cubrir a corto plazo. Sin duda alguna, ello facilitará la relación con el sector productivo y, en consecuencia, la transferencia de conocimiento al sector productivo, una transferencia que no debiera acabar con la generación de patentes sino que debe extenderse a su comercialización.

- ¿Cómo plantean la relación del CIBERFES con las personas mayores?

-Este aspecto es muy importante. En estos días tendré reuniones con algunas de las asociaciones de mayores que existen en España. La idea es incorporarlos a un Consejo, al que aún le estamos dando vueltas sobre sus funciones, composición y atribuciones, que deberá jugar un papel relevante en la gobernanza de CIBERFES en un futuro próximo.

-En estos primeros meses de experiencia en el CIBERFES, ¿cuáles son los principales proyectos que se han puesto en marcha?

-A lo largo de este primer año hemos ido estableciendo las estructuras administrativas y de gestión, así como las colaboraciones a las que me he referido. En lo tocante a iniciativas concretas de investigación, nos hemos puesto a la tarea en dos prioridades: facilitar la colaboración entre grupos mediante una convocatoria intramural de proyectos de colaboración y, en segundo lugar, hemos promovido el desarrollo de proyectos a presentar en convocatorias nacionales e internacionales. Respecto a las nacionales, estamos diseñando un proyecto que persigue establecer una cohorte clínica de fragilidad en España a fin de desarrollar estudios multidisciplinares. Respecto a las internacionales, estamos preparando un proyecto con participación de varios grupos liderado por CIBERFES para la convocatoria H2020 junto a otros dos proyectos para convocatorias internacionales no europeas.

 -¿Podemos aspirar a la eterna juventud?

-Su pregunta es un buen ejemplo de cuáles son y cómo funcionan los estereotipos en nuestras sociedades. El envejecimiento saludable es la llave a un envejecimiento autónomo y libre de discapacidad y dependencia. Que puede ser mucho más valioso que una eterna juventud, etapa de la vida muy sobrevalorada en nuestras sociedades. Yo no tengo mucho interés en ser eternamente joven, sino más bien en mantenerme como adulto independiente el mayor tiempo posible.

-¿Cuáles son las claves de este envejecimiento saludable?

-Básicamente tres: mantener una vida activa (actividad física regular no extenuante) con una nutrición equilibrada, evitando hábitos tóxicos como el tabaquismo, mantener las relaciones sociales y prevenir o tratar adecuadamente una serie de enfermedades crónicas (diabetes, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca, EPOC, artrosis y deterioro cognitivo).

-Hay quien ya afirma que en el futuro envejecer será una opción, ¿es ciencia ficción?

-Envejecer es un proceso fisiológico que se produce a lo largo del tiempo. Su alternativa, su única alternativa, es la muerte. Una vez finalizada la etapa madurativa, el resto de nuestra vida es envejecimiento. Y es inevitable. Lo que hay que procurar, y ese es el foco de atención del CIBERFES, es que la velocidad con que envejecemos sea la menor posible y que cuando el deterioro funcional se aproxime al límite de la discapacidad tengamos instrumentos para detectarlo y revertirlo haciendo así que el envejecimiento no se acompañe de la carga de deterioro funcional, discapacidad y dependencia que hoy día le acompaña en algunos casos. No en todos. La mayoría de las personas mayores se mantienen autónomas hasta los 80-85 años. A partir de ahí, la prevalencia de discapacidad grave se dispara. Pero es que hace 30 años, eso ocurría a partir de los 70. Por tanto el objetivo no es prolongar indefinidamente la supervivencia (objetivo hoy día más propio de la ciencia ficción), sino hacer agradable y placentera esa sobrevida. Para ello es necesario detectar y actuar sobre los sujetos ancianos en riesgo de desarrollar deterioro funcional, que son los sujetos frágiles. Es por ello que el CIBERFES no se centra en prolongar la supervivencia sino en trabajar sobre la función, que es tanto como decir sobre los mecanismos que permiten mantener autónomas a las personas, facilitando que puedan seguir persiguiendo sus objetivos vitales hasta el final de sus días.